domingo, 27 de junio de 2010

Aprender

Cada paso, cada decisión... nos ofrece un aprendizaje... esa debería ser nuestra meta máxima... aprender.
Aprender a ser mejores personas, aprender a querer, aprender a ser queridos...

Si aprender es nuestra meta... en realidad la palabra "miedo" pierde el sentido. Porque cada situación, sea cual sea, nos hace aprender. No importa que durante un tiempo indeterminado nos encontremos solos. No importan las caídas que vayamos acumulando. No importan las lágrimas. No importan las cargas ni el sufrimiento. No importa desde el punto de vista del miedo. No tiene ningún sentido. Porque cada lágrima que derramemos nos hará aprender, nos hará avanzar. Porque cada vez que nos encontremos solos nos dará tiempo para aprender de nosotros mismos y volver a rodearnos de gente a quien querer.

Y... creo, que si fuera capaz de desterrar el miedo de mi vida...
entonces la felicidad estaría al alcance de mi mano.

Sin miedo a hablar
sin miedo a mirar
sin miedo a tocar
sin miedo a probar
sin miedo a saltar, chillar, cantar

sin miedo...

sin miedo a querer...

y por supuesto...

sin miedo a perder...